"Un aumento de sueldo es como un martini
sube el ánimo, pero sólo por un rato."

Dan Seligman

Últimamente me he interiorizado mucho en la coctelería y demases. Busqué mucho copas de martini, y las encontré finalmente. Y en sueños... también las encontré.

Sebastián (mi cabezón, mi gorda) y yo, estamos en casa de mi tía, al anterior casa de mis difuntos abuelitos; estamos tomando un rico martini. Una copa llena de alcohol prístino y sabroso. De pronto entra una mujer y nos entrega una extraña y funesta noticia. Sebastián desaparece y me quedo solo. La mujer saca una gran cuchilla y corro hacia la puerta que da hacia la calle. La miro hacia atrás y la mujer me observa sin moverse. Las luces se apagan y distingo su suelta perderse en la oscuridad. Estando afuera tengo tanto terror de volver a entrar a la casa. Puf! El sueño se reinicia.

Otra vez el cabezón y yo, en casa de mi tía, tomando de pie un martini cada uno. De pronto golpean la puerta y se siente ruido afuera de la casa. Abro la puerta y hay niñas en el antejardín. Conversan y se ríen. Cierro la puerta y nuevamente Sebastián ha desaparecido. Estoy solo otra vez. No quiero salir. Me da verguenza salir frente a aquellas niñas y buscar a Sebastián. Puf! El sueño se reinicia.

Mi Gorda y yo, bebiendo martini. Exquisito, transparente, una aceituna verde en el fondo. De improviso suena una alarma afuera en la calle; se escucha gente correr. Sebastián desaparece y me dirigo a abrir la puerta. Veo que la gente corre histérica, algo sucede, algo malo, pero no sé qué es. Salgo de la casa. Me da terror quedarme dentro. Corro hacia afuera y miro la casa con pavor. Me confundo entre los gritos, la gente que corre y el caos. No quiero entrar de nuevo en la casa. Tengo mucho miedo. Puf!

Despierto con angustia. Me levanto y lavando mis dientes pienso en que me gustaría tomar cualquier cosa cuando llegue el anochecer... excepto martini.


"La amistad es un alma que habita en dos cuerpos;
un corazón que habita en dos almas."
Aristóteles

¡No sé qué pasa contigo, Gorda, que me sales en todos los sueños ultimamente! Quizás sea que te extraño mucho, quizás sea que eres como un hermano que no veo hace tiempo, quizás sea que aún eres el Rey Sol, que se acabrona hasta con los sueños. Quizás son todas las anteriores.
1, 2, 3... soñando:
Es uno de esos días de mierda en la Academia, que sólo queremos irnos y respirar el aire del centro, caminando a cualquier lado. Así que vamos a nuestras casas, vamos con la Nico, así aprovechamos de molestarla mientras caminamos :)
Después de dejarla en la casa, el cielo se ve algo más oscuro y las nubes se ven amenazadoras, pero filo, sigamos a nuestras casas que ya queda poco.
No, no quedaba nada poco como se suponía. Las calles ya no son lo que eran y ahora subimos por otra calle. Es la calle en donde vivía antes de egresar (pucha que avanzamos en el tiempo), pero tú y yo estamos iguales que antes. Ambos con uniforme y la mochila al hombro. Yo con mis lentes y mi caminar desganado, y tú con tu confianza y tu cigarro.
La calla es de las más antiguas de Antofagasta, las casas se parecen a las de calle Baquedano.
-Mira, Seba -te digo y apunto hacia una casa con unos carteles afuera- Parece que van a exhibir una obra de teatro o algún espectáculo ahora.
En la casa, unas niñas tienen una especie de tarimas rodeando un pequeño escenario, oscuro con luces al medio. Las pequeñas, vestidas con trajes blancos y bordados bailan una coreografía con mucha gracia y estilo. Sus caras, son pálidas e inexpresivas, y todas tienen un cuello blanco estilo victoriano.
-No me gusta -me dices con tono seco y te miro extrañado.
-¿No te gusta? Pero si está re' bueno el show- Pero no reflexionas y te vas. Me dejas solo viendo a las niñas.
Me siento extraño ahora que te fuiste. No entiendo por qué te fuiste; ni siquiera puedo distinguir en dónde vas. Realmente te esfumaste.
Al voltear, el show acabó. Ahora sólo está la maestra de baile de las niñas, una mujer delgada y estirada, acompañada de un hombre que con facilidad se distingue su carácter afeminado y delicado. Otra "profesora" de baile seguramente.
Me entregan unos folletos, pero aún me da vueltas en la cabeza tú ida repentina.
¿Por qué te fuiste, Gorda? Las niñas bailando entretenían a cualquiera. Pero a ti no. No fue suficiente para ti.
¿Estás bien, Cabezón? ¿Estás satisfecho con tu vida? ¿Aún brillas, Rey Sol?
Te quiero mucho, espero que nos veamos pronto.

"El alma descansa cuando echa sus lágrimas;

y el dolor se satisface con su llanto. "

Ovidio

Afuera de La Moneda, mucha gente se acumula alrededor de los candidatos. Candidatos para algo que no tengo idea, pero ahí están. Y ahí estoy yo con Guido, lo sostengo con la cadenita plateada y un arnés azul.

Yo también tengo un candidato favorito, debe de andar por entre medio de la gente. Hay un par de amigos presentes también. pero no recuerdo sus caras. ¡Ah, alguno de ellos podría pasear un ratito a Guido! O quizás, mi propio candidato, eso sería super bueno. Y qué sorpresa, el candidato que tengo en mente para cederle mi voto aparece de entre la gente acompañado de mis amigos, y se acerca amable.

─Aquí está Guido─ le digo ─Paséelo un rato.

─Qué emoción ─pienso─ Mi candidato anda con el Guido. Converso un rato con amigos y el tiempo pasa rápido, ya es hora de ver en dónde anda mi perrito.

─Ahí está ─lo diviso cerca de una avenida, con el candidato paseándolo. Camino hacia ellos y el hombre toma a Guido al tiempo que hace para una micro.

─¡Hey! ¿Qué está haciendo? ─digo desesperado─ ¡Devuélvamelo! ─grito mientras veo como sube con mi perro a la micro que cierra la puerta y comienza a andar.

Corro al lado de la micro y alcanzo a colgarme de una ventana delantera y grito hacia adentro: ¡Guidoooo! !Guidoooo! !Déme a mi perro!. El candidato se hace el sordo y oculta a Guido debajo de sí mientras le murmulla algo al conductor. Maldito bastardo, era mi candidato, pero ahora lo odio.

─¡Guidooooo! ¡Guidooooo! ─grito con todas mis fuerzas aferrado a la ventana mientras la micro avanza. Siento como me corren las lágrimas por las mejillas. Es una mezcla de rabia, pena y desesperación. Nunca más veré a mi perro, otra vez. Otra vez no por favor. ─¡Guidooooo! !Guidooooo! ─Ya casi no siento mi garganta, no paro de gritar y el estúpido chofer no detiene la micro. Los demás pasajeros le dicen que pare, que mire cómo grito y cómo lloro, pero el candidato y el micrero están coludidos. No me devolverán a mi perrito.

La micro se desvía cuando digo que llamaré a carabineros, y se mete en un terreno baldío. Me suelto de la micro cuando se detiene, y corro hacia la tenencia para denunciarlos. Pero entro y no hay carabineros. Es un hospital veterinario, derruido, oscuro y tétrico, como un escenario de Freddy Kruger. Salgo a pillar a los malditos ladrones y veo que corren con mi perrito. No los alcanzo, desaparecen en la oscuridad circundante y dejan algo en el suelo.

─¿Guido? ¿Será que lo dejaron botadito? ─me acerco y tomo en brazos algo peludo, de color café y blanco, tal como Guido. Lo meto al hospital veterinario y lo miro con más atención. No es Guido, es una niña. Rubia, de pelo largo y rizado, es preciosa, tienen ojos claros y resplandecientes. La niña más linda que he visto... pero no es mi perro. Una enfermera y un médico se acercan y le hablan a la niña como si fuera un cachorro.

─Pobres locos, ¿sabrán que no es un perro? ─pienso mientras observo a la enfermera que le habla tan entusiasmada.

Y miro mis brazos, y no tengo a mi perro. Lo perdí para siempre. Me lo robaron. Pobrecito Guido, ¿dónde estarás? ¿qué te estarán haciendo?

Despierto, y siento las mejillas heladas. Lágrimas secas de seguro. Abro el ventanal que da hacia el patio y Guido entra revoltoso y juguetón.

Afortunadamente aún estás aquí conmigo. No te vayas nunca, cochinín. Eres lo más parecido a. Eres lo que la gente estúpida me permite tener. Eres máxima aspiración para mi. Eres un límite y debo cuidarte.

─¿Quiere una galletita? ─le pregunto cariñosamente, pero no hay respuesta además de su colita moviéndose de un lado a otro. Nunca habrá respuesta, ¿cierto? Desearía que fuese distinto, pero igual te quiero.

Image Hosted by ImageShack.us

"Nuestro gran tormento en la vida proviene de que estamos solos y todos nuestros actos y esfuerzos tienden a huir de esa soledad."
Guy de Maupassant

Pensé que ya te había superado. Otra vez lo intentamos y otra vez no funcionó. Y seguí adelante, algo resentido, pero hacia adelante. Tratando de no pensar en ti, y creí que lo estaba logrando. Pero en mi cabeza, dentro, profundo en el plano de los sueños… ahí estas aún. Y repentino en la realidad, ahí están también tus llamadas al celular. Casi al mismo tiempo. ¿Por qué no me dejas? ¿Por qué siempre vuelvo a ti como una polilla a la bombilla? ¿Por qué cuando quiero dormir me despiertan tus llamadas y cuando logro dormir estás ahí también?

Antofagasta. 4am. La noche es fresca y hay mucha gente que va pasando y celebra, al parecer una victoria de un partido de fútbol. Tú y yo estamos de pie, en una estación de bencina, cerca del centro. No sé desde cuánto rato estamos ahí parados, sólo sé que debo decirlo.

─Estoy cansado de todo esto. Cada vez que lo intentamos algo sale mal, y nada resulta. Y después de eso volvemos igual a intentarlo pero siempre es lo mismo: todo mal.

Y tú solo me miras con cara de tristeza, pero con poco interés en lo que te digo. Para variar eludes.

─Es frustrante para mi todo esto. Lo mejor es terminar.

─Terminemos entonces ─dices de inmediato.

─Vete entonces ─digo con tristeza.

Volteas sin pensarlo dos veces y partes con tus manos en los bolsillos de tu chaqueta. Te pierdes entre la multitud festejante, en una calle brumosa y húmeda. La noche ya se ha puesto helada. Tan helada que me despierta.

─Te he visto partir tantas veces ─pienso en mi cama─. ¿Cuántas veces más?

Image Hosted by ImageShack.us

"Los Hermanos" (Jan Saudek)

"La peor forma de extrañar a alguien es estar sentado a su lado
y saber que nunca lo podrás tener."
Gabriel García Márquez

Y ahí estás, en mi cabeza; en mi sueño esta vez. Me gustaste desde el primer día. Y no sé que pensar de ti. Eres tan extraño en tu pensar y tu actuar, y aún así me gustas mucho. Cuando estoy cerca de ti te deseo tanto, e imagino tantas cosas estúpidas. Como un adolescente enamorado. Pero sé que esas cosas quedarán en el aire. Serán dibujos en la nada, ideas en el vacío. Sentimientos de una realidad paralela que se pasan a esta realidad que vivo y que tengo que despedir y enviarlos de vuelta.

Sólo distingo tu cara y tu cuerpo. Estás con esa polera roja que me gusta. Trato de besarte y alejas la cara. Trato de besarte nuevamente y tímidamente me besas para luego arrepentirte. Te abrazo firmemente y tus ideas de escape se desvanecen. Me besas con la misma vehemencia que lo hago yo. Ya no hay vuelta atrás. Todo está oscuro a nuestro alrededor. Sólo se oye el sonido de nuestras bocas besarse. Una y otra vez. Una y otra vez. El sueño se hace eterno. El sueño se convierte en un beso continuo. Algo de lo que no me cansaría nunca. Viviría aquí por el resto de mi vida. Pero el resto de mi vida se acaba al despertar.

La mañana es como cualquier otra. Me siento en la cama y pienso en aquel beso. Estoy tan excitado… y tan triste a la vez. Aquí, en el ahora, eres inalcanzable a mis sentimientos. Eres la luna y yo soy sólo un perro aullando ingenuamente hacia ti. Me haces mal. Me hace mal pensar en ti. Y me hace horrible estar cerca de ti y quedarme así: sólo cerca de ti.

He tomado una decisión. Quizás me equivoque, pero vivir es elegir. Y he elegido.

Cuídate, te quiero mucho (aunque te haya provocado una risa o silencio las veces que te lo dije)

Hasta siempre.

Image Hosted by ImageShack.us

"Por severo que sea un padre juzgando a su hijo,
nunca es tan severo como un hijo juzgando a su padre."
Enrique Jardiel Poncela

Hace un par de noches atrás. Es la primera vez que sueño con mi padre. ¿Por qué no antes? Cómo saberlo...

Mi papá y yo en un departamento de paredes blancas y cómodos sillones de igual tono. Las ventanas dan hacia un patio interior. Estamos en altura, no alcanzo a distinguir el piso, debe ser super alto. Se pueden ver las demás ventanas de los otros apartamentos, todos los cuales tienen luces encendidas, pero no veo a nadie dentro. Extraño. Pero lo más extraño es que sé que no es un domicilio cualquiera, no es un departamento regular. Es una cárcel. Cómoda, pero cárcel. Y sé porque estamos encarcelados. Es tráfico de drogas, y sé que no somos culpables. O al menos sé que yo no lo soy, porque me confundieron. Sí, me confundieron con un tal cubano traficante de cocaína. Y yo… no soy cubano. Soy chileno. Y nunca he traficado.

─Estoy seguro que si llamo a mi trabajo y me comunican con algún fiscal me darán la libertad y todo se arreglará. Ellos saben que no soy cubano…

Mi padre se pasea de lado a lado. En un momento abre la puerta y hay un guardia afuera, pero parece estar aburrido o desinteresado. El pasillo que se entreve es larguísimo, blanco, y tiene muchísimas puertas. Las puertas de los otros apartamentos. Papá cierra la puerta y se dirige hacia la ventana que da hacia el patio interior.

Afuera, la noche es fresca y la luna llena ilumina el ambiente. Unas cañerías suben y bajan cerca de la ventana.

─¿Qué haces? ─pregunto.

─Voy a bajar por la cañería para escapar─ responde en forma muy natural y comienza a descender.

Es todo lo que ha dicho en toda la noche. Debiera importarme y sería lógico seguirlo en el escape. O al menos levantarme del cómodo sofá blanco y ver cómo baja por la endeble cañería. Pero sé que va a estar bien. Además, no quiero moverme de donde estoy sentado. Me gusta el sofá. Me gusta el departamento-cárcel. Es agradable, la luz ilumina bien todo, es blanco, es seguro, y también veo que hay una pequeña cocina y un baño. Parece ser un lugar que tiene todo lo que necesito. Pero…¿necesito un padre además? Tarde. Ya no logro ver a mi papá desde el sofá que me atrapa. Se fue. Quiero que me importe el no tenerlo. Pero no lo consigo. Lo pienso y no le encuentro sentido. Lo pienso en sueños y al despertar lo sigo pensando.

─Soñar con prisiones o ser prisionero: relaciones enfermizas que deben terminar. Necesidad de liberarse. Ser dueño de si mismo ─es lo que me dice alguien en el mundo consciente.

Y si eso fuese cierto, ¿de quién he de librarme? ¿De ti? ¿o de ti? ¿de quién? Desearía que los sueños fuesen más libros abiertos en vez de libros que decifrar.

"Si no te ha sorprendido nada extraño durante el día,
es que no ha habido día."

John Archibald

Último día laboral antes de salir de vacaciones. Mi última visita a Iquique me dejó muchos recuerdos, especialmente ver a mi hermana Pamela en estado de embarazo avanzado, y también haber salido de shopping con mi otra hermana, Francisca. De uno u otro modo, ambas experiencias se mezclan confusamente, como en una licuadora, y al abrir la tapa cae un espeso y extraño sueño...

Estoy en el baño del primer piso en mi casa de Iquique. Estoy desnudo y me estoy dando una ducha, pero al parecer es la antigua ducha que había cuando era niño. Y oh, sorpresa, no estoy solo. Está la Pancha también (freak) y también mi mamá (aún más freak), y ambas están desnudas y bañándose (mucho más freak).

Pamela ya pronto tendrá su hijo -pienso en el sueño- Sería buena onda que lo tuviera junto con el de la Pancha -sigo pensando. ¡Un momento...! ¿la Pancha también está embarazada? La miro y efectivamente está embarazada. Desnuda duchándose no hay donde ocular vientre, y ahí lo tiene, grande y de un padre que desconozco. Raro, la Pancha se ve más delgada, y tiene un cabello larguísimo, el cual lo embalsama y peina con sus dedos por largo rato.

Y mi mamá, continúa duchándose con agua que cae no sé de dónde, pues, la única regadera está sobre mi cabeza. Se ve contenta, está tranquila mientras le cae el agua encima. No me es extraño verla desnuda pues así fue la crianza en casa, excepto yo, que me daba lata andar en pelotas y que me vieran. ¡Un momento! También estoy desnudo y está mi mamá y mi hermana. Reflexiono un poco y pienso que dada la situación ya da lo mismo. Seguramente no me veía los genitales desde que comencé con el pudor hace miles de años atrás. Me volteo y digo: -Mira, mamá, te los presento, ¡hace tiempo que no los veías!. Mi mamá los mira, me mira y se ríe mucho.

Qué bueno, la Pancha contenta con su embarazo, quizás lo pare junto a mi otra hermana, y mi mamá riéndose porque le mostré los genitales que tantos años oculté de los ojos familiares dentro de la casa. Todos contentos, yo satisfecho, sueño extraño y todo, pero sueño reído a fin y al cabo.

Hora de despertar. Creo que tendré que comentarle el soñado embarazo a mi mamá, seguramente no sonreírá tanto como en el sueño si la Pancha está realmente esperando un bebé a sus 14 años.


EL SOÑADOR

Mi foto
Calama, II Región Antofagasta, Chile
"Un sueño es una puertecilla escondida en los más íntimos y secretos espacios del alma, abriéndose a esa noche cósmica que fue la psique mucho antes de que hubiera conciencia del ego, y que seguirá siendo la psique por mucho que se extienda nuestra conciencia del ego."

Carl Gustav Jung

FLICKR!

Blog Archive